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miércoles, 8 de junio de 2011

Solo disfruta!

La vida es un puzle en que hay que unir las piezas. Pero no se trata del tiempo que tardes, o de lo deprisa que vayas, lo importante es unirlas, no dejarlas en la caja por miedo a ver lo que forman, porque todo el empeño que pongas en unirlas merecerá la pena.
Y si no puedes solo, tus amigos estarán ahí para ayudarte, porque al fin y al cabo la vida es un juego, en el que solo hay dos opciones: jugar o jugar. El único inconveniente es que no hay instrucciones, hay que aprender a jugar solo. Tan solo hay una única regla: caer esta permitido, levantarse es una obligación. El juego dura dos horas contadas, el reloj de arena ya se ha dado la vuelta, disfruta cada minuto como si fuera el ultimo, DISFRUTA.
No hay nada mejor que una tarde con alguien especial, olvidándote de tu alrededor. Haciendo lo que más te gusta, ir de compras, mirando ropa, descubriendo la que será la próxima temporada. Otra opción, hacer el tonto sin parar, comer lacasitos, o lo que menos te esperas. Una de esas tardes en las que te lo pasas como nadie.

Echar de menos...

Dicen que en el verbo echar, lo primero que se echa es la H, y no.
En el verbo echar, lo primero que se echa es de menos. Se echa de menos a los que no están, a los que se fueron, quizá también a los que nunca estuvieron, incluso se llega a echar de menos por anticipado, por los que no estarán. A los ausentes, a los que viven lejos y a los que están tan cerca que ni les sientes. Se echan de menos a los que no se hacen ver, a los que no aparecen pero están. Te echas de menos a ti misma, y a los que ya no te rodean. Necesitar y no encontrar. Eso es echar de menos.

No te quedes colgado en el tiempo, disfruta del presente.

Mañana es sinónimo de un día menos. Ayer es el recuerdo de lo que fue y ya no será. Y el hoy es tan efímero que lo único que puedes hacer es poner tus sentidos para guardar en la memoria un tiempo que automáticamente se convertirá en pasado. Porque la vida es ver como en un abrir y cerrar de ojos el ahora se convierte en antes, y el después en ahora, para sucesivamente ir dejando todo atrás. Nos enfrentamos al tic-tac conscientes de que somos indefensos ante él, y aún así nos empeñamos en cargar a nuestra espalda el dolor que supone un tiempo que se nos va, un libro que nunca tendrá segunda parte o un punto y final que estamos obligados a escribir. Y poco a poco olvidamos que por mucho que lo intentemos es imposible volver al pasado, o cambiar el sentido de las agujas del reloj, borrar los errores que cometimos, o revivir un momento en el que nos gustaría habernos quedado para siempre: dejando escapar gran parte de nuestra vida buscando la manera de congelar el presente. Dejemos huella para aquellos que vengan, para que tracen una linea nueva y nuestro punto y final se convierta en un punto y seguido, para que cada vez que abramos el álbum de nuestra memoria nos sintamos orgullosos de lo que hemos hecho. Para poder decir algún día, que sentimos nostalgia por cada una de las sonrisas que hemos exprimido a lo largo de la vida. Porque lo importante no es el pudo haber sido y nunca fue, sino el puede ser, y seguro que así será.

Aprendí...

Aprendí que los peces nadan y la aves vuelan. Que los políticos mienten, que la Tierra es redonda. Que la gente es falsa, que todo el mundo tiene dos caras. 
Aprendí que la suma de dos y dos son cuatro, que hay que dar más de lo que se recibe. Que no hay que ilusionarse demasiado. Que la vida es un regalo. Me enseñaron que el futuro no está escrito, que el universo es infinito y que nosotros somos personitas diminutas, casi inexistentes. Aprendí que el tiempo pasa, que las arrugas salen y que la belleza no es lo más importante. Aprendí a no creer en las promesas, a confiar en casi nadie y a contar con los dedos de una mano a quien de verdad siempre estuvo a mi lado.

Porque 1 + 1 no siempre son 2.

Porque el blanco puede ser negro, porque el negro es la mezcla de todos los colores, porque lo más fácil no siempre es lo acertado, porque lo complicado a veces es más atractivo, porque lo atractivo no siempre tiene que ser bonito, porque un "no" a veces es un "sí", y un "sí" a veces es un "no" escondido, porque no es oro todo lo que reluce ni plata todo lo que no brilla, porque comer a veces no te quita el hambre y dormir no significa que descanses, porque estar rodeado de gente no significa estar acompañado, porque se puede soñar despierto, porque la gente cambia, y tú cambias con ellos, que la inmensa mayoría no son lo que aparentan lo acabaras viendo, y aceptando con el tiempo. Porque a veces los ojos hablan más que millones de palabras, porque a veces los silencios son mucho más que las palabras.


lunes, 23 de mayo de 2011

¿rutina o un proyecto nuevo?


Todo lo que me gustaría hacer trato de sacarlo del condicional y pasarlo a presente.
La semana por delante y en el mapa que nos guiará a través de ella, aparecen momentos repetidos con una cara muy definida y concreta en los que sabemos -sin necesidad de pensar demasiado- qué es lo que vamos a hacer casi con total exactitud.
Son todos aquellos instantes que forman parte de la rutina que hemos establecido en nuestras vidas y que mecánicamente vamos realizando sin salirnos en exceso del guión previsto. Será la ruta y el medio que escogemos cada día para ir a clases, el horario de descanso, a la misma hora en el mismo sitio, el almuerzo mañanero, generalmente lo mismo y en la misma cantidad, las tareas definidas que forman parte de nuestros hábitos, los saludos prototípicos con la misma gente con la que nos cruzamos cada día, incluso algunos temas que siempre se incorporan a nuestras conversaciones. La conclusión es que tenemos buena parte de nuestros días programados, medidos y tasados.
Necesitamos días estables en los que una cantidad precisa de cosas sean las que tienen que suceder y no otras. Necesitamos que los días se compongan de un número de sucesos predefinidos, porque lo contrario podría ser apasionante, pero imposible de sobrellevar. Un día y otro y otro más en el que todo resultará completamente diferente creo que acabaría con nuestra resistencia en poco tiempo.
Ahora bien, eso tampoco implica que no intentemos romper nunca la dinámica y no nos propongamos cambiar las pautas establecidas.
Todos tenemos cuentas pendientes con la vida. Cosas que nos gustaría hacer y que vamos posponiendo dándonos argumentos para justificarnos y salvar nuestra honrilla personal. Sueños y proyectos aplazados, incompletos, suspendidos, prorrogados, en trámite ... Hay que ponerse con ello y tratar de ir encajándolo en medio de la vida 'establecida'.



¿No es el momento? Nunca lo será si no decidimos un día concreto que ya está bien de soñar sin hacer y no establecemos un plan para ir tachando de la lista todas las cosas que hemos ido posponiendo. No tiene que resultar trágico, pero ya sabeís que esto de la vida tiene un límite.

Live you life.


Baila como si nadie te viera; canta como si nadie escuchara; ama como si nunca te hubieran herido.
No estaría de más adoptar esta vida como cotidiana norma de conducta y teniéndola como divisa, lanzarnos a exprimir la vida hasta lograr extraer de ella todo el zumo que contenga. Hasta la pulpa. Hasta su última gota. Sacándole todo el partido posible y aprovechando sus infinitas posibilidades. Sin timidices, rigideces ni prejuicios.
Los convencionalismos sociales (lo que está bien visto hacer) nos oprimen demasiadas veces y nos limitan de tal manera, que renunciamos a ser naturales, para adaptarnos a un entorno que no favorece la espontaneidad y así, vamos viviendo con el freno de mano puesto, convirtiéndonos en una pálida versión de lo que seríamos ... si nos dejaran demostrarlo.
No se trata de marcar una pose. Nada impide tanto ser natural como el deseo de parecerlo, pero tampoco de guardarnos dentro permanentemente las expresiones más sinceras de nuestro carácter.
Si tenemos la urgente necesidad de manifestar alegría; hagámoslo. O en la vertiente opuesta no ocultemos la tristeza en lágrimas solitarias. Cuando cantemos no lo hagamos en un susurro; probemos qué tal de fuerte es nuestra voz. Bailemos las danzas o los ritmos de la vida, como lo hacemos cuando estamos convencidos de que nadie nos observa.
Una de nuestras principales misiones es la de complacernos y eso implica que no deberíamos reprimir nuestros sentimientos permanentemente, ni tampoco articularlos de tal manera que no se parezcan en nada a lo que sentimos en realidad.

La prisa mata.


Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir.
Lo único que verdaderamente importa, es saborear cada pequeño o gran placer que nos proporciona la vida; con deleite, pausa y detalle y no impregnar en ese desorden de prisas y estrés que nos arrastra y que nos priva de recreos necesarios para el ánimo como los son la reflexión, el descanso y la serenidad, cuya carencia deriva inevitablemente en ansiedad. Y el problema que destaca la ansiedad es que es el componente principal de los problemas de estrés.
Algunos de los principales deseos que causan ansiedad podrían ser:
*El deseo de tener siempre el amor y admiración de toda la gente. Hay que asumir que habrá gente que no nos querrá, ni nos apreciará, ni nos admirará nunca. Es así, hagamos lo que hagamos. ¿Existe algún problema por ello?
*El deseo de ser enteramente competente todo el tiempo. Nadie lo es. Nadie es en todo momento perfecto y nadie es capaz de vivir sin cometer errores.
*La creencia de que factores externos son causa de todas las desgracias. No. Eso si que no. Lo más sensato y valiente es no buscar fuera las causas y las culpas de cuanto nos pasa y ser absolutamente responsables de la vida que vivimos en todos sus términos.
*El deseo de que las cosas sean siempre de la manera que queremos y que la gente siempre haga lo que deseamos. Una de las tareas más fatigosas e inútiles, es pretender que los demás hagan las cosas como nosotros exactamente pretendemos y agotador también resulta pensar que sólo es visión nuestra la forma de hacerlas.
*La creencia que las experiencias pasadas controlarán inevitablemente lo que sucederá en el futuro. Lo que hemos sido, lo que hemos tenido, lo que hemos vivido, no marca, si no queremos, lo que seremos, tendremos y viviremos en adelante.

 ¿Recrearse en el pasado y desanimarse o pensar en el futuro y seguir viviendo plenamente?

domingo, 15 de mayo de 2011

Con trocitos...

Puedo ser los viernes por la noche y tu los domingos a la mañana. Puedo ser Barbie y tu Ken, yo Julieta y tu Romeo. Puedo ser la improbabilidad de cualquier fenómeno meteorológico. Y ya ves, un día te quiero y a lo mejor al día siguiente no, puedo odiarte por la mañana y aparecer entre tus sábanas por la noche pidiéndote que me digas lo mucho que te gusto. Yo puedo quererte los días pares, y tu a mi los impares.

Así, tal cual...

Ya lo sé, no hace falta que me digas la de veces que me equivoco. Soy así, y de errores se vive y se aprende, o eso dicen.
Soy rara, no me gustan los horarios, prefiero vivir de lo espontáneo. Tampoco soy cariñosa, pero tengo una manera especial de querer a las personas y creo que, aunque sea poco, lo demuestro.
Me preocupan demasiado los problemas, tanto los míos como los de las personas que más quiero.
Me gusta que me muestren interés, que me pregunten de vez en cuando qué tal estoy, cómo me va.
Cuando me enfrento a algo, puede que me ahogue en un vaso; y otras, puede que me sienta tan valiente que incluso tenga la sensación de flote en el mismo vaso.
Soy bastante susceptible. Algunas veces, cuando nadie me ve "desaparezco". Me encantan las canciones que transmiten esa sensación de bienestar que pone la piel "de gallina", esas que al escuchar la letra o su melodía sacan lo mejor de cada persona.
Grito cuando no me escuchan. Me enfado con cualquier tontería, pero se me pasa al rato. No me enamoro fácilmente, pero sí profundamente. Me considero una persona más en este planeta, pero no piensa irse sin saberlo todo.

lunes, 9 de mayo de 2011

Ellas.

Bueno chicas, no sé si os comenté algo, pero tenía pensado hace tiempo escribiros una entrada exclusivamente para vosotras. Lo primero, daros las gracias por molestaros en leerlo.

No ha pasado demasiado tiempo desde el día que nos conocimos, que si mal recuerdo fue el 29 de septiembre del pasado año, aunque en realidad ese día conocí a Ester y a mercedes. Fue un gran día con vosotras dos, hay que reconocerlo, y siguen siendo tan buenos como aquel, con nuestras risas diarias, que de eso no puede faltar y otras tantas cosas. Todavía sigo pensando (y Ester también) como nos conocimos las demás, si fue tan solo una semana después o algún tiempo después  y de qué manera… es curioso, no recuerdas como conoces a las personas con las que vives el día a día, pero si recuerdas la tontería más grande que soltó días, o meses atrás, como el famoso “maría” (Merche que sepas que es desde el cariño).


Ester, eres exclusiva, se puede confiar en ti, sin ningún problema, y ya de primeras tuvimos algo en común, ya tú sabes! Conviertes mis clases de aburrimiento en risas y más risas. Que si he tenido un mal día, ya estás tú ahí para que sea todo lo contrario. Un buen dibujo, como el de la babosa, es un clave ejemplo.

Merce, eres única. Tan pequeña y tan tranquila, pero tienes cada comentario que me rio muchísimo contigo. Por una parte, el tan conocido, María. Hay que reconocerlo, tuvistes coraje al preguntarle si la podías llamar así, yo no habría sido capaz, sinceramente. Por otra parte, tu terror a las palomas, cada vez que vemos una, te asustas, me río, pero lo mal que lo pasas no tiene precio alguno.

Marian, eres peculiar. Tienes un carácter bipolar, aún así te aprecio muchísimo. Nuestras miles de comidas en la facultad (incluido nuestro "guarricafé"), nuestras charlas, y nuestras cosas comunes en la amistad. Sin olvidar el día del céntimo, fue impresionante, alucinábamos. No pudo terminar el día mejor. Eres increíble.

Alexia, eres especial. No sé si serás de esas personas que solo transmiten lo bueno de ellas, o yo no soy capaz de ver nada negativo en ti, tal vez “te vea con buenos ojos”, aunque lo dudo. Siempre que te ríes me río, tienes una risa contagiosa. Y el día que conseguimos salir las cuatro, tuve una noche de bajón, y vi que te distes cuenta, y que me intentastes animar, y aunque no lo creas, lo conseguistes. Te lo agradezco mucho. Espero que te animes a salir más veces con nosotras.


Como podéis observar, todas conseguís sacarme una sonrisa diaria. Quiero que sepáis que valéis demasiado y que personas como vosotras hay muy pocas, por no decir que solo cuatro. Espero que durante estos 5 años, sean tan buenos como lo que llevamos de tiempo juntas.

Gracias por todos los momentos vividos, y que os quiero muchísimo.

domingo, 24 de abril de 2011

You're not alone.


Cuando estés de noche en tu habitación, aún cuando tengas las puertas y las ventanas cerradas y apagada la luz, no digas que estás solo: nunca se está solo.
La soledad es comúnmente aceptada, como un estado de desamparo e incomunicación del que hay que tratar de salir cuanto antes y a toda costa e incluso si para ello, debemos aceptar el "sacrificio" de soportar la compañía de personas con las que no compartimos ni los mismos gustos e intereses ni los mismos ideales y ni lejanamente parecidos sentimientos. ¿Merece la pena que para huir de la soledad, nos obliguemos a convivir con quien no tenemos casi nada en común?
A mucha gente le parecerá que si, porque cualquier remedio es bueno antes que tener que enfrentarnos cara a cara con nuestro propio yo y dialogar profundamente y sin ruido con él en soledad.
No obstante, que no todas las soledades son nocivas. Las hay buscadas; las de aquellos que persiguen en el silencio y la armonía propios una reflexión calmada y estimulante. Pero como dice un viejo aforismo: la soledad es un buen lugar para encontrarse, pero uno muy malo para quedarse.
Sería demasiado cruel decir que quién está solo es porque realmente así lo quiere. Podría resultar incluso ofensivo para todos aquellos que experimentan al borde del drama el dolor intenso de la soledad, siendo incapaces de escapar de un aislamiento que no pretenden.
Pero, como siempre, para cambiar el curso de lo que nos ocurre no hay otra receta que actuar. Hay que intentar alegrarse de la situación que atravesemos y sentir que somos víctimas de no sé qué maldición desagradecida que nos impide; no nos ayudará a salir nunca del lugar en el que estamos.
Hay una Ley "divina"; algunos le han puesto nombre, aunque yo huyo de todas las etiquetas. Esa Ley determina que recibes, aquello que das. Y se cumple exacta y estrictamente siempre, en una suerte de equilibrio o de compensación universal. La forma de encontrar compañía es brindándola, la manera de sentir amistad es siendo a la vez amigo y la de ser amado es amar. Es simple, pero eficaz.

Miss U*


Te echo tanto de menos, ahora estoy despierta; solo abrázame fuerte, en cada sueño tú eres la luz que me guía. Estábamos perdidos, en este camino tortuoso; te echo tanto de menos, te llamo de nuevo, ven, ven esta noche.

Solo abrázame fuerte. En esta lluvia desértica, tú eres mi luz guía. Estábamos perdidos, en este camino de la marea, nos olvidamos del amor, nos olvidamos de nosotros.

Ahora, estoy aquí, los sueños se han hecho realidad.
Siento que la arena se está marchando con la tormenta, y yo estoy dentro de este sueño, que parece una lluvia desértica.
Siempre tendrás mi alma, incluso los sueños son mundos secretos.

viernes, 15 de abril de 2011

Tu carácter, traza tu destino.


El carácter se define formalmente como el conjunto de reacciones y hábitos de comportamiento que se han adquirido durante la vida y que dan especificidad al modo de ser individual.
En el lenguaje coloquial, ya sabemos que no siempre preciso y muchas veces falaz, señala que una persona que “tiene carácter”, generalmente es porque posee un "mal carácter", sin matizar que una cuestión es disponer de una personalidad definida y un sólido temperamento y otra simplemente ser desagradable y maleducado.
La desconsideración y la pérdida del control en las situaciones de presión, son síntomas de una naturaleza desequilibrada cuyo efecto sobre los demás suele ser la generación de una tensa y permanente angustia alrededor.
Tener carácter es ser consecuente con nuestras ideas, principios y valores y estar dispuestos a defenderlas con interés, pero con respeto, teniendo claro que nunca hay razones absolutas y, si acaso, sólo argumentos propios discutibles. Las ideas no se imponen, y menos con agresividad y violencia verbal; las ideas se exponen.
Tener carácter es ser capaz de responder a los enigmas, misterios y problemas que la vida trae consigo a cada paso, recurriendo a lo que ya hemos aprendido y estando dispuestos a aprender lo que aún nos falta. Es también controlar los impulsos, dominarse a sí mismo y no ceder a la corriente imperante cuando nuestras convicciones son firmes.

Tener carácter es no temer equivocarse, porque el error forma parte del aprendizaje y, por supuesto, no preservarse en los demás para tomar una decisión que debe ser propia, es decir, adoptar individualmente las decisiones que afecten a nuestra vida y ser responsables del resultado de las mismas sea este el que sea.
Y en definitiva, tener carácter es no desmoronarse en las situaciones más adversas, porque manteniéndose firme y confiado se sale de ellas; algo imposible si nos entregamos a la desesperación.

La única cosa casi segura, es que ese día llegará.

Cuando la espera para que cambie una situación adversa se prolonga y recobra tintes de eterna, es normal que perdamos la fe y que tengamos, además, el legítimo derecho a ello. Somos ídolos en potencia que, a medida que el tiempo va desgastando nuestros sueños, tendemos a venirnos abajo sin solución y hay que estar muy convencido y, sobre todo, disponer de una esperanza sin fisuras, para no someterse ante el desaliento.
Esperanza no es fingir que no existen los problemas, pero sí que estos tendrán fin. Es la confianza de saber que las dificultades no son perpetuas, que las heridas curarán, y que la adversidad se acabará superando. Es también quizá lo único que nos puede mantener en pie, cuando estamos desesperados.
La esperanza es el sentimiento que te hace sentir que lo que tienes no es permanente.

jueves, 7 de abril de 2011

Muchos de nuestros sueños parecen al principio imposibles ...


... luego pueden parecer improbables, y más tarde, cuando nos comprometemos firmemente, se vuelven inevitables.
Pincha aquí para ver esta foto.Nadie duda de que todos tengamos incorporada ‘de fábrica’ la capacidad innata de soñar, pero también resulta indudable, que sólo unos pocos desarrollan a su vez la capacidad de convertir aquello que anhelan en algo definido y real.
Bien es cierto que no somos iguales, y que hay personas con talentos y habilidades desarrolladas al extremo, lo que en principio parece un buen aval para lograr cuanto se propongan en la vida. El misterio se plantea cuando constatamos que muchos de los que han conseguido alcanzar metas importantes, lo han logrado, objetivamente, sin poseer ni unas aptitudes ni unas destrezas singulares. Entonces, ¿qué diferencia a las personas que transforman sus deseos en una realidad tangible y aquellas que no?
Pincha aquí para ver esta foto.
Algunos, al tratar de responder a la pregunta, aludirán a la tenencia de suerte como factor esencial. Otros lo explicarán por la aparición accidental en el horizonte de buenas oportunidades. Otros dirán que lo fundamental es la disposición de las herramientas apropiadas en los momentos oportunos y algunos, los más místicos, solo creerán que una persona que carezca de preparación, de suerte, de oportunidades y de herramientas, sólo será posible que cumpla sus sueños si son favorecidos por un milagro. Y sin embargo, a veces ocurre así…
Me atrevo a decir que el pequeño porcentaje de personas que logra hacer realidad sus ambiciones, se las toman muy en serio. Es decir, no admiten bromas ni medias tintas al respecto. Son su absoluta prioridad. Se comprometen con todo su ser y hacen que ese deseo arda en su interior hasta inflamarles de entusiasmo. A la vez, creen que lo que persiguen es posible y esa creencia ilimitada les mantiene en marcha, por mucho que las circunstancias sean adversas. En resumen: poseen determinación y perseverancia.
Siguiendo con las cualidades que atesoran los ‘cumplidores de sueños’, digamos que conocen bien lo que desean y podrían ser muy específicos con los detalles. No quieren una vida mejor, saben perfectamente de qué color es esa vida, cuánto pesa, cuánto mide, dónde se encuentra, con quién la compartirán y quién les puede ayudar a llegar hasta ella…
Y confían en si mismos, porque saben que son capaces (suspenden la incredulidad) y que si acaso no lo fueran, encontrarían las capacidades y el conocimiento que les faltasen por el camino.
Pincha aquí para ver esta foto.
Además, no les importa sacrificarse en lo que desean y no buscan jamás la manera más fácil y rápida de hacer las cosas.
En el viaje hacia lo que soñamos, ser positivos, pacientes, apasionados y persistentes, se convierte en el mejor equipaje. La alegría del cumplimiento y la recompensa, acabarán pesando más que cualquier dolor y penuria soportados. Y cuando cumples el primero de tus sueños, lo bueno es que ya no se te resistirá ninguno de los que vayan detrás.

Vive tus sueños.

¿A quién seguir cuando estás perdido en tus sueños?
¿A quién le susurras tu dulce melodía?
En la oscuridad y en la luz de la luna estas en busca de lo que va a llevar a esos recuerdos porque los ángeles son como el sol.
Cuando tu vives tus sueños, vives tu vida. La felicidad es ahora y siempre. Quiero que sepas que cuando tu puedas amar, podrás volar.
Y desaparecer ante tus ojos ...
Y el más allá es ese vacío. Ahí, donde solamente estamos tú y yo.
Soy la energía y tú la fuerza. No importa dónde estés. Puedes vivir, puedes amar.


miércoles, 30 de marzo de 2011

El futuro está en nuestras manos.


Nosotros controlamos nuestro futuro, nuestro destino. Lo que pensamos se convierte en realidad. Al registrar nuestros sueños y metas en papel, ponemos en movimiento el proceso de llegar a ser la persona que queremos ser. Pongamos nuestro futuro en buenas manos ... las nuestras.
En realidad, tenemos que tener la certeza de que nadie mejor que uno mismo puede conducir su propio destino.
Estableciendo la analogía correspondiente, también existe un código de circulación 'vital' en el que, al igual que sucede con el código vial más extendido, hay que atenerse a determinadas 'reglas de circulación' si no queremos ser penalizados.
Estas podrían ser algunas de esas reglas:
Respetar la velocidad, por ejemplo. Asunto clave porque la vida tiene su propio ritmo y hay veces que intentamos acelerar y atajar por la vía rápida, poniéndonos en evidente riesgo (a nosotros y a los demás) y no por ello alcanzando lo que deseamos antes, sino incluso nunca.
Obedecer las señales y sobre todo las de peligro. Los semáforos y los Stop están para algo, y detenerse en ellos no significa renunciar; implica estar atentos a lo que ocurre, dejar que la circulación fluya y respetar a aquellos que, eventualmente, tienen preferencia. Siempre llegará el momento en el que nos tengan que ceder el paso a nosotros.
Poner todo el interés en la conducción y evitar las distracciones. Fijando permanentemente la vista en el camino o lo que es lo mismo, en el objetivo, prescindiendo de todo aquello que nos pueda distraer de él.
Preocuparse de conocer la ruta que nos lleva hasta el destino elegido y en caso de equivocarnos de carril y acabar en un callejón sin salida, utilizar un mapa o un Gps que nos marque de nuevo el camino correcto, recordando que no siempre el camino más corto, es el mejor.

martes, 29 de marzo de 2011

Y así es.

Maniática, caprichosa y hasta obsesa. Lo reconozco, a veces, o mejor debería decir, la gran mayoría de las veces, no soy fácil de entender, ya que no me entiendo ni yo misma. Soy un pelín rara, tengo mis manías como cualquiera y hago cosas de crías. Soy bastante estúpida y borde e incluso una enfadona, pero se me pasa enseguida.  Soy de las que lloran por cualquier chorrada; paso de estar bien a estar mal en un chasquido de dedos. También de las que no exteriorizan sus sentimientos, con tal de hacernos las duras... Esto puede ser  grave, pero forma parte de mi personalidad. Soy bastante risueña, me gustan aquellas cosas que no puedo hacer y las que hago o tengo la mayoría del tiempo ni las valoro, por la ignorancia supongo. A pesar de ser así, hay personas que me valoran tal cual y debería agradecerlas estar siempre ahí, pero ahora mismo una de ellas se marchará fuera.
A pesar de que casi nunca le veo, de las 24 horas que tiene el día paso hablando con él 25. Es la persona que más llamadas perdidas, mensajes de texto, de voz…  me puede llegar a hacer a lo largo de un día y el que más se preocupa por mí (o eso creo) y creo que de las pocas que consigue medio entenderme. Es de las pocas personas que me sacan una sonrisa solo con verme. Y también de las que se muestran tal cual son.
He de decirte que me alegro de que te marches. Me alegra que puedas comenzar una nueva etapa de tu vida fuera de aquí, no tan lejos, pero sí en un sitio diferente. Una experiencia única, tú solo, casa distinta, y creo que podría decir que hasta vida nueva.
Imagino que no será fácil, pero contarás con el apoyo de bastante gente incluido el mío, que yo no me olvido de que existes aunque en menos de dos semanas desaparezcas de aquí.
Espero poder despedirme de ti en condiciones, que ya es hora de vernos, ¿no?ia la mayoria

lunes, 28 de marzo de 2011

No trates como una prioridad si te tratan como una opción.


Podemos dar algo, y de hecho muchas veces lo hacemos, de forma absolutamente altruista. Somos, cuando entendemos que debemos serlo, generosos en las mil y una formas que podemos entender: con nuestro tiempo, para aquellos que lo requieren, con nuestro dinero, para quienes lo precisan, con nuestro apoyo desinteresado a las causas que creemos justas. Damos nuestras ganas por nada, queremos a alguien a veces sin correspondencia, en definitiva: somos capaces de ser solidarios hasta límites insospechados. Dejando eso sentado, y para cuando decidimos ser menos prodigiosos, apliquemos el famoso "algo a cambio de algo"
La reciprocidad, que implica que si alguien te regala ese algo, tú deberías estar dispuesto a corresponder posteriormente con otro algo. Generalmente siempre hacemos las cosas esperando algo a cambio y lo lógico, natural y necesario es corresponder. Si no lo hacemos, se produce un desequilibrio y se corre el riesgo de acabar con cualquier relación.
Salvo el caso de personas admirables, las ocasiones en las que hacemos las cosas por razones desinteresadas son contadas y ante todo, elegidas por nosotros y no por los demás. ¿Que nos gustaría que esto funcionara de otra manera y que en todo lo que hiciéramos no mediara un intercambio implícito de beneficio? Por supuesto, pero me temo que en la realidad es lo más corriente.
Cuando somos hábiles en lograr un beneficio concreto con quien tratamos, a cambio retornará, como mínimo, la inversión realizada y en algunos casos multiplicada.
Y a la hora de establecer lo que necesitan otros, no pienses estrictamente en términos materiales. Piensa que a veces lo que deseamos es simplemente reconocimiento o que alguien nos escuche o una cierta sensación de bienestar o más fácil: una sonrisa, algo de comprensión, una pizca de complicidad, cariño, ánimo ... Hay veces que sólo queremos sentirnos importantes o que nos miren a los ojos y nos digan ¡Eh, que te veo y que sé que estás ahí!