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miércoles, 28 de marzo de 2012

Me jugaría la boca, por morder tus labios.

Y se ríen de mí porque no puedo besarte y me cuentan las otras vidas de nadie
que no elegí como mías.

No es un juego,
hay algo que por dentro me obliga a recoger el infierno y dejarlo habitable
para tu sonrisa.

Cada noche que no estás se me hace tarde entre fantasmas
y poesías.

Porque mientras tu sueñas
yo me quedo escribiendo mis pesadillas.

domingo, 25 de marzo de 2012

Te cambio un sí por ese ya no puedo...

Cuando mi fuerza se fue y me di por vencida en la vida, en mi punto más oscuro: fuistes mi guía. Me dijistes que debería vivir mi vida al límite, que cuando caiga, volverme a levantar y luchar. Bueno, la forma de mi corazón no miente; estoy decidida cuando confías en mí. Es todo lo que necesito. Ahora espero, si lees esto, que creas que todo lo que hago es enorgullecerte. Hazme fuerte, para levantarme, aclarar mi mente. Nunca me rindo desde que dijistes que hay que mantener viva la esperanza. Dijistes que merecía lo mejor en la vida. Se supone que debería estar ganando...

jueves, 22 de marzo de 2012

Y me habré cansado de perder la razón a solas.

Ni siquiera puedo decir que los días, al menos, son nublados.
Es un poquito más triste aún
porque en cuanto sale el sol
bajo las persianas como si no quisiera saber. 

viernes, 16 de marzo de 2012

Última calada.

Noto como apagas el cigarro, expulsas el humo, y sólo queda una nube de distancias en el aire, un silencio desierto entre nosotros, a penas donde en una espera nadie llora.
Y se van con el humo, difuminándose, haciendo formas, lo que luego llamaremos recuerdos. 

One and only.

Has conseguido permanecer en mis pensamientos. Me he encariñado cada día. Me perdí en el tiempo pensando en tu cara. Que no sé cuánto tiempo me ha costado dejar mis dudas aparte, pero lo conseguí. Eres el único al que quiero. No sé por qué estoy asustada, he estado en esta situación antes; cada sensación, cada palabra, lo he imaginado todo. Pero nunca lo sabrás si no lo intentas, eso dicen. Olvidar tu pasado y simplememente ser mio, es lo que quiero. Te reto a que me dejes ser la única, prometo que merezco que me estreches entre tus brazos. Así que vamos, dame una oportunidad, para demostrar que soy la que puede caminar esa milla hasta que comience el fin. Si he permanecido en tu pensamiento al menos una milésima de segundo, si te quedas colgado de cada palabra que digo, si te pierdes en el camino cuando escuchas mencionar mi nombre, sabré cómo es sentir tenerte cerca. Que sólo necesito que me digas que cualquier camino que yo elija, me seguirás. Sé que no es fácil entregar tu corazón, nadie es perfecto, creeme lo he aprendido.

Fact.

He llegado a un punto, en el que no sé si es peor el miedo
o el frío
y pienso que la soledad es un infierno helado
por donde todos caminamos desnudos.

Seguir | Abandonar.

...es como colgar las botas
en el vestuario
y mirarlas
dudando de si quieres seguir jugando
o si en cambio ya tuviste suficiente
y a otra cosa. 

miércoles, 14 de marzo de 2012

A la tercera va la vencida.

No hubo tanto que discutir, simplemente nos quedamos desamparados.
Y sin tener a lo que empeñarnos nos dejamos caer creyendo que nosotros mismos sabríamos salir por nuestra propia cuenta del abismo. Nos dejamos caer confiando demasiado, quizás, en nuestras alas.
Estaba claro que algo no salió bien. No es la primera, ni la segunda, pero si la última vez.
Las mentiras nos inventamos. Y hasta los secretos. Sobre todo los secretos.
He convertido el destino en una resignación. La desgracia en rutina y he disminuido el fuego al calor de su ímpetu hasta conseguir meterlo en un caja de cerillas y ponerle una señal de advertencia. De aviso o más bien de peligro. Aquí nadie se acuerda de lo que son los sueños, lo que es soñar, lo que conllevan en el intento, y mejor.
Y para qué oponerse, hay una capa de odio puesta como lentillas en los ojos. Una máscara caducada, que está tan podrida que apesta como las desilusiones. Puse en marcha caracterizar a la necesidad en números, al valor en porcentajes, y puesta en oferta la falta de interés.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Los pequeños detalles nos delatan.

Lo realmente importante no son los regalos, tampoco los mensajes, ni un mundo de promesas, partiendo de que a la larga se deja de cumplir. Sólo me gustaría querer un poco de la esencia de alguien invertida en mi tiempo. Aparentemente, puedo parecer ser la persona más exigente, pero la realidad es que me conformo con lo esencial. Una persona soñadora, luchadora, algo ilusa y utópica podría ser mi definición. La mayor parte de las veces, me cuesta aceptar que no se puede confiar en nadie del todo, y fallo, pero más fuerte me siento. Quizás me equivoque, pero la experiencia ha conseguido que actúe así. Supongo que tengo demasiada paciencia y en algunas ocasiones eso hace que la única manera de aprender sea a base de golpes. Soy rara, lo admito, tengo mi propia forma de querer. Es esa, la que puedo enseñar, y no sé querer de otra manera. Me intimidan afinidad de cosas e intento superarlas a cada paso que doy, aunque no siempre con éxito. Ni quiero, ni busco ser peor o mejor que nadie, sólo soy yo en un mundo de apariencias. No sé olvidar. Conozco y domino que hay cosas que no me serviría de nada intentar olvidar, pues a ciencia cierta se, que son indestructibles. Conservo algún secreto, guardado por miedo a que puedan fraccionar su poder. Comprendo de sobra lo que puede y lo que no puede hacerme feliz. Y da la casualidad que aquello que lo consigue, siempre me hace llorar, pequeñas grandes contradictorias, pero es eso lo que me hace feliz, que no dejará de serlo, por mucho que me aleje de ello, y sólo tengo una vida, una vida en la que quiero ser feliz.

lunes, 5 de marzo de 2012

Y cada segundo que pierdo es más de lo que puedo soportar.

He llegado a la conclusión de que realmente nadie me conoce lo suficiente. Que todos piensan que me conocen, pero se equivocan. No saben que soy muy sensible, que cualquier cosa me afecta enseguida y mucho. Que odio los problemas, los evito. No entienden que soy de las que piensa que las cosas se arreglan hablando. Que no comprenden, que me tiro horas y horas llorando por asuntos del pasado. Que no intuyen, que me ilusiono muy rápido y que ese es mi peor defecto. Que soy fuerte, pero no de hierro. Que se creen que soy feliz, que aunque lo aparento, realmente me estoy matando por dentro. Que todos dicen mucho, pero hablan poco. Que no saben nada, nada de mi.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Breathing.


Sólo te extraño cuando respiro.
Sólo te necesito cuando el corazón me late.
Este sentimiento no es el habitual. Eres la única cosa en la que creo.
Sé que volverás a mi y estaré esperándote aquí hasta el fin.
Eres tú, eres ese algo que me mantiene viva. Eres la droga que necesito. El paraíso que estoy buscando. 
Estoy gritando tu nombre, pero no me respondes. Sé que te besé, ¿o fue sólo una fantasía...?

sábado, 25 de febrero de 2012

Como agua para chocolate.

Todos nacemos con una caja de fósforos adentro, pero que no podemos encender solos... necesitamos la ayuda del oxígeno y una vela. En este caso, el oxígeno, por ejemplo, vendría del aliento de la persona que amamos; la vela podría ser cualquier tipo de comida, música, caricia, palabra o sonido que engendre la explosión que encenderá uno de los fósforos. Por un momento, nos deslumbra una emoción intensa. Una indiferencia placentera crece dentro de nosotros, desvaneciéndose a medida que pasa el tiempo, hasta que llega una nueva explosión a revivirla. Cada persona tiene que descubrir qué disparará esas explosiones para poder vivir, puesto que la combustión que ocurre cuando uno de los fósforos se enciende es lo que nutre al alma. Ese fuego, en resumen, es su alimento. Si uno no averigua a tiempo qué cosa inicia esas explosiones, la caja de fósforos se humedece y ni uno solo de los fósforos se encenderá nunca.

viernes, 24 de febrero de 2012

Volar sin alas, volar sin aire, volar muriendo...


Eres muy rara.
Te pasas la tarde sin hacer nada cuando sabes perfectamente que luego no te dará tiempo a terminarlo todo; te quedas dormida encima de la cama mientras lees un triste libro aburrido que te han mandado, y sigues soñando las mismas tonterías de siempre. Luego te despiertas y haces que estudias cuando tu madre entra en la habitación, sabiendo que en cuanto salga cerrarás el libro. Más tarde te vas a duchar, ya se te ha pasado la tarde. Si tienes ganas, cenas, y si no vuelves a tu habitación a no hacer nada. Piensas que estás desaprovechando tu vida pero no haces nada por evitarlo, te da igual, ya nada parece importante.
Abres la persiana y ves como la noche se come tu mundo, y solo queda luz en aquella estrella. La miras y deseas que todo vuelva a ser como antes, que vuelvas a sentirte útil y capaz. Enciendes la lámpara y te sientas en la cama a escribir todo aquello que no te atreves a confesar en voz alta y que sólo un teclado podría comprender. Pasan las horas, y tú sigues ahí despierta; para cuando logras conciliar el sueño, ya son más de las cinco. Sólo te quedan pocas horas hasta que el ruido de ese horrible despertador irrumpa en tu cabeza mientras sientes que ya no aguantas más.

jueves, 23 de febrero de 2012

Indecisión.

Siempre me ha intrigado no llegar a entender por completo, en qué medida somos plenamente conscientes de cada una de las decisiones que tomamos, y que van moldeando nuestro día a día, colocando o recolocando, cada pieza en ese complejo puzzle que es la vida. Desde que nos levantamos y hasta que volvemos a dormir vivimos obligados a elegir, de manera constante entre un torrente de posibilidades. Actuamos, determinando a cada momento lo que queremos, y lo que no. Lo que dejamos, y lo que tomamos. E incluso, lo que pensamos o dejamos de pensar. Tal vez, visto en la distancia, cada decisión debería llevarse a cabo estrictamente por la ley de la lógica. Quizás, deberíamos valorar los pros y los contras de cada alternativa y analizar las expectativas y los aspectos positivos y negativos de cada elección… quizás. Y que esta sería, la única manera de decidir bien. Pero dónde encajamos aquí un palpito tan efectivo como la intuición. El impulso que nos dice qué es lo mejor para nosotros, sin análisis previo. Cada elección va creando nuestra vida. No podemos tener la certeza absoluta sobre nada. Cuando optamos por un camino u otro, o elegimos a una persona frente a otra, o una idea ante su contraria, y sigamos el método que sigamos, lo hacemos convencidos de que en ese momento es lo mejor para nosotros e incluso para los demás. Por tanto, no cabe volver atrás sobre ello. Elegir es difícil, pero no queda otra.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Renunciar es la manera fácil y aceptable para dejar de sufrir.


Cuando se eterniza la resolución de nuestros asuntos y el tiempo, va limitando poco a poco las ilusiones y quitándonos cada día una pizca de aliento. Cuando las certezas que un día tuvimos, se van diluyendo una tras otra dejando paso a las dudas. Cuando no nos sale nada bien y somos incapaces de predecir el final de la racha; renunciar se convierte en una fácil y aceptable opción para dejar de sufrir. Y si además, escuchamos alrededor las voces destructoras de quienes "nos quieren ayudar" y que nos dicen cosas como: "Yo en tú lugar, abandonaría", lo más sencillo es bajar los brazos de una vez. Es curioso que todos los que nos quieren "ayudar" y que nos dan como advertencia renunciar, pongan todo el entusiasmo en ese consejo y apenas ninguno en decidir y decirnos: "A ver: ¿Qué necesitas de mi, para que tu sueño pueda triunfar?". Desistir ante un obstáculo que surge en mitad de nuestro camino hacia algo en lo que hemos empleado mucho esfuerzo, invertido talento, y desgastado tiempo, es una manera terrible de erradicar un sueño. Antes de cerrar y terminar con un sueño, deberíamos volvernos a preguntar por qué empezamos y si ha cambiado algo desde entonces; y no me refiero a las circunstancias, sino a aquello que nos impulsó a comenzar. Lo más probable es que la motivación siga existiendo, pero simplemente nos decepciona no obtener resultados todavía. Deberíamos concretar si lo que nos impide seguir es el miedo a fracasar y el hecho de no poder soportar una decepción ni ante nosotros ni ante los demás. Es decir, un miedo absurdo e ilógico a perder, cuando cada triunfo en la vida está emprendido por múltiples derrotas. Lo más triste de renunciar a un sueño es no llegar a saber nunca qué hubiera sido de nosotros de haberse cumplido. En qué nuevas personas nos hubiéramos convertido, que ya no seremos. A qué gente, qué lugares, qué experiencias hubiéramos conocido, y que ya no estarán. O quién, que si siguió intentándolo, se habrá apropiado de esa vida que hubiéramos querido para nosotros.

martes, 21 de febrero de 2012

Aunque estés lejos...

Este tiempo, este lugar. Empleado mal, errores. Demasiado tarde. ¿Quién soy yo para hacerte esperar? Solo una posibilidad, solo un respiro, por si acaso solo una vez, porque tu sabes que te quiero y te he querido desde hace mucho. Y te extraño estando lejos, demasiado lejos. Y en mi sueño mantengo que estarás conmigo y que nunca te iras. Dejo de respirar si ya no te veo más. De rodillas, te preguntaré que me des la oportunidad para un último baile, porque contigo yo resistiría todo el infierno para sostener tu mano. Daría todo, todo por nosotros. Daría cualquier cosa y no me rendiría estando demasiado lejos. Tu sabes lo que yo quiero. Quiero que digas porque necesito oírte decir te quiero. Descansa en mí y nunca me dejes ir, sigue respirando porque nunca te dejare ir.

Lo esencial se mantiene, no cambia.

Pensamientos insuperables para alimentar nuestros sueños y para recordarnos que en mitad de esta vida de vértigo, que somos incapaces de manejar con el criterio y la pausa necesarios, es conveniente frenar de cuando en cuando, desahogar tensiones, calmar la irracional urgencia de los ‘asuntos urgentes’ y dar cabida a lo esencial. ¿Qué es lo esencial? Aquello que dentro de cinco o diez años seguirá estando ahí, y no lo que transcurrido ese mismo tiempo, ni siquiera recordarás…

lunes, 20 de febrero de 2012

Ais.

No puedes evitar que alguien se cruce por tu camino, pero si que se quede en él.

sábado, 18 de febrero de 2012

Si quieres conocerte, observa a los demás.


Muchas veces nos comportamos como analfabetos emocionales cuando se trata de entender las motivaciones ajenas. Imaginamos que lo que impulsa a la gente hacia algo tiene una causa concreta, cuando en realidad la motivación es completamente diferente. Los sentimientos se nos escapan y hay que tener mucha sensibilidad para descubrir en mitad de la característica y agradable sonrisa que nos saluda, un trasfondo de penas y sufrimiento. Nos olvidamos que esa forma de actuar es también la nuestra y que los demás no son diferentes. ¿Qué ocurre?, nos preguntan. Nada, respondemos. Y se añade a modo de reto: ¿es que me tendría que pasar algo? Pues la mayor parte de las veces sí que pasa y descargar el corazón, ayuda. Escuchar es el camino para comprender. Y no se trata de alquilar tus orejas, sino de poner el corazón en la escucha, dando importancia a lo que a la otra parte si que le parece importante aunque a nosotros nos resulte infantil, ingenuo o inocente. Evitando juzgar y reprochar, porque la gente ya es suficientemente inteligente como para que alguien le venga con el conocido: "Parece mentira que no te dieras cuenta". Que si, que la gente se da cuenta sin que nadie se lo tenga que recriminar después...